«Me dejó un aprendizaje…»

.:: Iglesia del mensaje de la hora ::. Barquisimeto, Edo. Lara - Venezuela

«Me dejó un aprendizaje…»

28 febrero, 2020 Noticias Testimonios 0

“Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”

1 Tesalonicenses 5:23

Dios les bendiga, soy el Hno Omar Blasco de la congregación del Tabernáculo Restauración, Barquisimeto-Venezuela.

Quise comenzar este testimonio con esta Escritura,  porque la experiencia que tuve con esta prueba, que terminó con la sanidad completa, me dejó un aprendizaje y una lección de vida cristiana de parte de Dios.

En junio del año 2017 presenté un gran dolor en el abdomen; me desperté en la madrugada, y desperté a toda mi familia. Me llevaron a un especialista, quien me recomendó sacarme la vesícula; me mandó un tratamiento y una dieta, experimentando una mejoría al poco tiempo.

Pero en junio del 2019 el dolor volvió; fue mi segunda experiencia. Tuve una crisis de tres semanas con grandes dolores; me concentré en la oración, clamándome al Señor Jesucristo por sanidad divina, recibí confirmación de parte de Dios, volviendo a mi vida normal nuevamente.

Cada vez que sufría una crisis, Dios confirmaba mi sanidad pero, después de la sanidad, no tomaba decisiones para cambiar mi forma de llevar mi vida en cuanto a la alimentación. Siempre volvía a mi dieta normal, ingiriendo alimentos que no contribuían a evitar una crisis.

El pasado 23 de enero del 2020, luego de prepararme la tercera taza de café en la mañana, comenzó un intenso dolor que nunca había experimentado; entré en oración y clamor nuevamente, no entendía el porqué de las crisis si Dios ya había confirmado mi sanidad. Pasé tres días con un intenso dolor, sin ingerir alimentos y con un cuadro preocupante: los dolores pasaron a la espalda y comencé a orinar muy oscuro. Fueron tres días de oración y completo ayuno, y en ese clamor, Dios confirmó nuevamente mi sanidad.

En esta oportunidad, conté mi testimonio a toda mi familia de cómo ese Dios Vivo y siempre Existente había hecho una obra de sanidad al instante del clamor; siempre sucedía lo mismo pero no venía el cambio. Una de mis hermanas, al escuchar mi testimonio, me hizo este comentario: “Hermano, nuestro Dios es un Dios de orden, a Él le gusta que vivamos ordenadamente y Dios ama la obediencia. Tú no estás cumpliendo con esto”. Eso me llamó la atención pero no lo acaté.

Dejé el exceso de café y una amiga de mi esposa me recomendó un depurativo para limpiar la vesícula y el hígado. Era una dieta de frutas, verduras y legumbres por quince días, eliminando aceites, grasas y harinas. Al quinto día de esta dieta experimenté el dolor de los dolores, pasé toda una noche en vela y oración, pidiéndole al Señor dirección para actuar frente a una situación que parecía agravarse cada vez más y, al amanecer, le dije a mi esposa que estaba dispuesto a hacerme el eco para saber realmente el estado de mi vesícula.

Mi esposa llamó a una amiga médico, especialista en ecografía y con muchos años de experiencia; me citó para la tarde de ese mismo día, luego de algunas recomendaciones. Yo estaba un poco preocupado pero confiado de mi Señor; Él ya había confirmado varías veces mi sanidad y yo lo creía.

Fui solo a la consulta y, cuando comenzó el examen, la doctora se alarmó al ver el estado de mi vesícula. A medida que la iba observando por el monitor me iba haciendo los comentarios; me dijo que las paredes estaban completamente inflamadas, que la vesícula se veía turbia a pesar de la condición dilatada, que se veían cálculos biliares y que el conducto estaba obstruido. Ella me preguntó si tenía un médico cirujano de confianza, yo le respondí que tenía al Médico de los médicos; me comentó que si fuera por ella, me dejaba hospitalizado para hacerme una cirugía de emergencia porque en cualquier momento podía experimentar una crisis de peritonitis porque presentaba un cuadro de una colesistitis. Le respondí, muy serenamente, que me entregara el informe del eco y yo tomaría las previsiones, luego de consultarle en oración a Dios de lo que debía hacer.

Me vine a mi casa y les comenté a mi esposa y a mis hijos el cuadro y los síntomas que estaba presentando. Mi esposa llamó a la doctora, y ella le explicó el caso y su preocupación; mi esposa me preguntó qué quería hacer, y le respondí que estaba rendido a cualquier salida, bajo dirección divina. Acordamos regresar a la clínica la mañana siguiente, para que me evaluara el médico cirujano que me iba a operar, y me iban a repetir el ecosonograma.

Esa noche entré en oración y comunión profunda con mi Señor, le confesé mi fe en Él, mi confianza en Su dirección para la salida correcta; me puse en Sus Manos y me rendí a lo que Él dictara, que si mi sanidad estaba en pasar por un quirófano yo entonces estaba dispuesto a acatarlo, pero también sabía que podía ser sanado sin necesidad de eso, que se hiciera Su Voluntad y no la mía.

Al día siguiente fuimos a la consulta y, cuando me repitieron el eco, ya no aparecieron los cálculos. La vesícula continuaba inflamada pero el dolor había desaparecido, solo el canal colédoco seguía obstruido, y entonces cambió el diagnóstico. La emergencia desapareció, ya podía elegir la fecha de la cirugía, solo quedaba lo que ellos denominaron “barro biliar” en el conducto.

Hermanos, Dios todo el tiempo nos da lecciones a lo largo de nuestras vidas, es un entrenamiento para un aprendizaje. Deseo comentarles que luego que salí del consultorio, el Señor me mostró esa Escritura de 1 Tesalonicenses 5:23 para sellar el aprendizaje, y fue allí que pude entender todo el cuadro. Nosotros debemos ser siempre obedientes y así como cuidamos nuestro testimonio de ser verdaderos cristianos, debemos cuidar nuestros cuerpos que son templo del Espíritu Santo. Él es un Dios de amor y siempre cumple Su Palabra y siento que fui sanado en la primera crisis, pero no había dejado los malos hábitos en la alimentación, por eso las crisis restantes.

Dios guarde al Pueblo de Dios, Sus hijos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *